domingo, 9 de agosto de 2015

La consolidación de lo efímero. Reflexiones sobre el consumo cultural en la era digital

Hace algunos años navegando por los interminables canales musicales en internet, descubrí a una banda de rock indie que en verdad me convenció. Pertenezco a la generación que le tocó crecer con el Glam rock, así que las nuevas propuestas musicales me convencen poco, aunque trato de mantenerme en contacto con las nuevas expresiones musicales.  Si no mal entiendo la banda grabó un par de EP´s y luego nada, en un lapso de un año, pasaron de una fama infinita a su olvido casi total. Por su puesto hay videos en la red que dan cuenta de que alguna vez existieron. Los ejemplos son muchos, bandas y expresiones que aparecen de la nada y de la misma forma desaparecen.
 A diferencia de lo que sucedía en épocas  convencionales, la fama y la irrupción de expresiones culturales exitosas eran posibles a partir del talento de los ejecutantes, los creadores debían ganarse un lugar en la escena a la que pertenecieran. Su incursión en los medios tradicionales (depende de la disciplina) con sus excepciones,  estaba sustentada en la capacidad creativa de cada uno de ellos, de su talento pues. Con la irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación las cosas se han transformado. La inmediatez y la asequibilidad de la red hace que cualquiera de nosotros nos podamos convertir en celebridad de la noche a la mañana.
Desde luego que el éxito no está asegurado; pero la posibilidad de serlo se multiplica en relación con los procesos de difusión y comercialización que tenía lugar no hace mucho tiempo. La red ha hecho más democrático el acceso al protagonismo, al éxito y a la fortuna. Pero también ha hecho más pobre la calidad de los contenidos.
Esta podría ser una apreciación falsa, pero es una apreciación basada en la experiencia que me dan mis años en el tema. La amplia oferta musical que circula en la red no significa que toda sea buena, me atrevería a decir que la mayoría de la oferta es basura, como mucha de la información que transita por internet. La sobreoferta de contenidos culturales solo ha venido a hacer más pobre la cultura musical de las personas, ha empobrecido la experiencia estética de los sujetos y ha promovido la imposición de expresiones populares sin propuesta y repetitivas.
Hace no mucho, las expresiones culturales de la resistencia, la contracultura y el underground, estaban asociadas a un grupo específico de personas, la apropiación de una cultura de lo alternativo era indisociable de la capacidad para el disenso y el no conformismo con las propuestas hegemónicas. Lo que se experimenta hoy y gracias al acceso a la red, es que las generaciones jóvenes son mucho más eclécticas. No sólo son capaces de disfrutar de música popular y al mismo tiempo ser resistivos a las prácticas de poder represivo, sino declararse rebeldes, reivindicadores del poder popular y democráticos activistas.
 Internet en suma ha transformado la forma en que consumimos la cultura, lo que consumimos y la manera en que experimentamos la cultura y su relación con el poder. El mainstream ya no es obstáculo para la militancia y la actitud contestataria, asociada no hace mucho a ciertos tipos de expresiones culturales. Es el resultado me atrevo a decir de los procesos de lo efímero asociados a internet y a la era 

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